Grecia, espíritu del Mediterraneo

Han publicado mi viaje en la sección “El viaje del lector” de Ocholeguas.com:

Mi visita empezó, como no podías ser de otra forma, en Atenas (Αθήνα), una de esas ciudades que es necesario visitar al menos una vez en la vida, con más de 3.000 años de Historia sobre sus espaldas, cuna de la democracia y de la cultura clásica, y hogar de grandes artistas, escritores y filósofos de la Antigüedad, una ciudad llena de historias y un lugar imprescindible para entender nuestra cultura y nuestra sociedad.

Taberna griega.
Después de pasar todo el día recorriendo los restos de la época clásica en la Acrópolis y su museo, bajamos a los barrios de Plaka, Monasriraki y Psirí. Aunque son bastante turísticos, sus callejuelas están llenas de terrazas en donde descansar tomando un frappé.

Después visitamos el parlamento en la plaza Sintagma, animada cada hora en punto por el cambio de guardia frente a la Tumba del Soldado Desconocido. Menos conocido y turístico es el Mikrolimano, un pequeño puerto lleno de tabernas al lado del mar con precios muy asequibles y productos frescos y de calidad.

Islas sin coches

Una vez terminada la visita a Atenas tomamos (desde el puerto del Pireo) un ferry para visitar las islas del golfo Sarónico, Poros (Πόρος) e Hydra (Ύδρα). Esta última es la más impresionante, los coches y motos no están permitidos y son sustituidos por burros, bicicletas y taxis-barco. Gracias a esto Hydra conserva una atmósfera especial y única en el mundo. En toda la isla se respira tranquilidad y sosiego; bucear aquí entre aguas turquesa y miles de peces de colores es una obligación.

Pusimos luego rumbo al oeste, hacia Delfos (Δελφοί). Aquí se encuentra un templo dedicado al dios Apolo, el oráculo de Delfos, considerado por los griegos el centro del universo. Hoy en día está declarado Patrimonio de la Humanidad. Más hacia el oeste nos encontramos las pueblos costeros de Galaxidi (Γαλαξίδι) y Naupacto, (Ναύπακτος) escenario de la batalla de Lepanto en la que combatió el escritor español Miguel de Cervantes.

Ioánina es una bonita y animada ciudad universitaria
Finalmente pusimos rumbo al norte para visitar la ciudad de Ioánina (Ιωάννινα), una bonita y animada ciudad universitaria (y una de las universidades más importantes de Grecia), capital de la región de Epirus. La ciudadela recuerda el período de ocupación otomana y está rodeada por las murallas bizantinas del siglo XI.

En el norte se sitúa la mezquita de Aslan Aga, la biblioteca turca, la antigua sinagoga y la catedral de San Atanasio. La ciudad está llena de tabernas donde disfrutamos de la comida tradicional griega: gyro (γύρο), souvlaki (Σουβλάκι), tzatziki (Τζατζίκι) o la conocida ensalada griega (Ελληνική Σαλάτα).

A menos de una hora, en las montañas de Pindus, está Metsovo (Μέτσοβο). Se trata de un encantador pueblo de montaña lleno de asadores tradicionales de cordero (otro de los platos típicos), un plan perfecto para terminar el viaje por todo lo alto.

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